Ley 21.719: ¿Qué cambiará realmente con la nueva protección de nuestros datos personales?

 

Conoce los principales cambios de la Ley 21.719 sobre protección de datos personales en Chile
 

¿Cuántas veces hemos entregado nuestros datos personales sin pensarlo demasiado?

Nombre, RUT, teléfono, correo electrónico, dirección, información de compras, fotografías, antecedentes laborales o incluso nuestros hábitos de consumo. 

Lo hacemos al comprar por internet, registrarnos en una aplicación, contratar un servicio, llenar un formulario o simplemente aceptar las condiciones de una plataforma,el problema es que muchas veces no sabemos qué ocurre después con toda esa información.

¿Quién la guarda? ¿Para qué la utiliza? ¿Durante cuánto tiempo? ¿Con quién la comparte? Y, sobre todo, ¿qué podemos hacer si nuestros datos son utilizados de una manera que no autorizamos?

En Chile, estas preguntas tendrán una respuesta bastante más clara a partir del 1 de diciembre de 2026, cuando comience a regir la Ley N.º 21.719, que establece un nuevo marco para la protección y el tratamiento de los datos personales.Y aunque puede parecer un tema lejano o reservado para abogados y grandes empresas, en realidad es una ley que nos afecta a todos.

Un cambio importante después de más de 25 años

La legislación chilena sobre protección de datos venía de 1999. En ese momento, internet, las redes sociales, las aplicaciones móviles y la inteligencia artificial estaban muy lejos de tener la presencia que tienen actualmente.Hoy la situación es completamente distinta,nuestros datos se han convertido en una parte fundamental de la economía digital. Las empresas los utilizan para ofrecer servicios, conocer a sus clientes, realizar análisis, personalizar publicidad y tomar decisiones.

Por eso, uno de los principales cambios de la Ley 21.719 es que Chile contará con una regulación mucho más moderna y con una institucionalidad especializada: la Agencia de Protección de Datos Personales.Esta Agencia tendrá facultades de fiscalización y podrá investigar infracciones y aplicar las sanciones que correspondan.

En otras palabras, la protección de los datos personales deja de ser solamente una declaración de buenas intenciones y pasa a tener una autoridad encargada de vigilar que las reglas se cumplan.

¿Significa que desde ahora tendrán que pedirnos permiso para todo?

No exactamente,este es uno de los puntos donde conviene tener cuidado con algunas explicaciones que circulan en redes sociales.El consentimiento será una de las bases que permitirá tratar nuestros datos, pero no es la única,la propia ley contempla otras situaciones en las que el tratamiento puede ser lícito, por ejemplo, cuando existe una obligación legal, cuando es necesario para ejecutar un contrato o en determinados casos de interés legítimo.

Cuando sí corresponda utilizar el consentimiento, este tendrá que ser previo, informado, específico e inequívoco.Esto es importante porque cambia la lógica con la que muchas veces hemos entregado nuestros datos: aceptar algo sin saber realmente qué estamos autorizando ya no debería ser suficiente cuando la ley exige consentimiento y además existe otra cuestión relevante: el consentimiento puede ser retirado posteriormente.

Nuestros datos también son nuestros

Quizás uno de los cambios que más directamente vamos a notar como ciudadanos tiene que ver con los derechos que podremos ejercer.La nueva ley reconoce derechos como acceder a nuestros datos, solicitar que sean corregidos, pedir su eliminación en los casos que corresponda, oponernos a determinados tratamientos y solicitar su portabilidad,dicho de manera sencilla: si una empresa tiene información sobre nosotros, tendremos más herramientas para saber qué información posee y para ejercer control sobre ella dentro de los límites que establece la propia ley.

Esto puede parecer algo básico, pero en la práctica representa un cambio importante,porque hasta ahora muchas personas han entregado sus datos sin tener claridad sobre qué podían hacer posteriormente para recuperarlos, corregirlos o cuestionar su utilización.

¿Y qué pasa si se filtran nuestros datos?

Aquí aparece otro aspecto que probablemente genere bastante interés,las empresas y organizaciones que realizan tratamiento de datos tendrán que adoptar medidas de seguridad adecuadas para proteger esa información.Una filtración de datos, un acceso no autorizado o una vulneración de seguridad puede tener consecuencias importantes, especialmente cuando compromete información personal.

La ley establece obligaciones específicas frente a determinadas vulneraciones y contempla sanciones cuando se incumplen los deberes que corresponden,esto también cambia la responsabilidad de quienes manejan grandes cantidades de información.Guardar los datos de millones de personas no puede ser simplemente almacenar una base de datos y olvidarse de ella. Existe una responsabilidad respecto de cómo se protege esa información.

La inteligencia artificial también entra en la conversación

Hay otro punto de la nueva legislación que me parece especialmente interesante ¿Qué pasa cuando una decisión que puede afectarnos seriamente es tomada por un sistema automatizado?

La Ley 21.719 incorpora reglas para determinadas decisiones individuales automatizadas y la elaboración de perfiles,en los casos que establece la ley, las personas podrán contar con herramientas para conocer aspectos relevantes de la decisión, solicitar una explicación, expresar su punto de vista, obtener intervención humana y pedir la revisión de la decisión.

En un momento en que la inteligencia artificial está entrando rápidamente en empresas, bancos, plataformas y servicios, esta protección cobra especial importancia.Porque una cosa es que un algoritmo nos recomiende una película,otra muy distinta es que una decisión automatizada pueda tener consecuencias importantes para nuestra vida.

Y las multas ya no serán un detalle

Otro de los grandes cambios está en las sanciones,la nueva legislación establece infracciones leves, graves y gravísimas, con multas que pueden llegar hasta 20.000 UTM en el caso de las infracciones gravísimas.

Además, existen reglas especiales para situaciones de reincidencia y determinadas infracciones pueden incluso generar consecuencias adicionales para quienes realizan el tratamiento de datos,esto tiene un efecto bastante claro: para las empresas y organizaciones, cumplir con la protección de datos dejará de ser algo que puedan mirar como un asunto secundario,el costo de no hacerlo puede ser considerable.

¿Qué ganamos los ciudadanos?

A mi juicio, el principal beneficio es bastante simple: más control sobre nuestra información personal.No significa que dejaremos de entregar datos. Tampoco significa que cada vez que una empresa quiera utilizar información tendrá necesariamente que pedirnos autorización,lo que cambia es que habrá reglas más claras sobre cuándo y cómo pueden utilizarse nuestros datos, qué obligaciones tienen quienes los manejan y qué herramientas tenemos nosotros para ejercer nuestros derechos.

Y eso, en una sociedad cada vez más digital, es importante.

Porque nuestros datos dicen mucho de nosotros,dicen dónde vivimos, qué compramos, qué servicios utilizamos, qué páginas visitamos y, dependiendo del caso, pueden revelar aspectos mucho más sensibles de nuestra vida.Por eso, protegerlos no debería ser visto como un obstáculo para las empresas ni como una moda tecnológica. Es, simplemente, una forma de adaptar nuestras reglas a la realidad en la que vivimos.

Un desafío que recién comienza

La Ley 21.719 comenzará a aplicarse el 1 de diciembre de 2026.

Desde entonces, empresas, instituciones y organizaciones tendrán que enfrentar un nuevo escenario y adaptar sus procesos a las exigencias de la legislación,pero también habrá un desafío para nosotros como ciudadanos: conocer nuestros derechos y aprender a ejercerlos.

Porque una ley puede establecer derechos muy importantes, pero esos derechos solamente tienen verdadero valor cuando las personas saben que existen y los utilizan.Después de más de dos décadas, Chile está actualizando sus reglas sobre protección de datos personales.

La pregunta que queda abierta es quizás la más importante:

¿Estamos realmente preparados para proteger nuestra información en una sociedad donde cada vez hacemos más cosas de manera digital?

El tiempo y la aplicación de esta nueva ley tendrán la respuesta....

 

Jaser Arriagada Campos 

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