Crecimiento económico y memoria selectiva: una reflexión sobre el debate político en Chile

 Doble Estandar De La Izquierda Chilena

Crecimiento económico y memoria selectiva: una reflexión sobre el debate político en Chile

En las últimas semanas ha resultado llamativo observar cómo algunos sectores de la izquierda chilena parecen haber descubierto repentinamente una profunda preocupación por el crecimiento económico, la inversión y el desarrollo del país. Los mismos actores que durante años relativizaron el estancamiento económico, cuestionaron la inversión privada o justificaron cifras poco alentadoras en nombre de las llamadas "transformaciones estructurales", hoy critican con entusiasmo al gobierno del Presidente José Antonio Kast a propósito de los resultados económicos del primer trimestre.

La economía no funciona de un día para otro

La crítica política es legítima y necesaria en toda democracia. Sin embargo, resulta difícil ignorar el grado de deshonestidad intelectual con que algunos intentan instalar la idea de que los resultados económicos aparecen de manera automática tras un cambio de gobierno.

La economía no opera como un interruptor que se enciende o apaga dependiendo de quién ocupa La Moneda. Las decisiones de inversión, el crecimiento económico, la generación de empleo y la confianza empresarial responden a procesos que se desarrollan durante meses e incluso años.

Por esa razón, gran parte de los resultados observados durante el primer trimestre corresponden todavía a dinámicas económicas heredadas de la administración anterior encabezada por Gabriel Boric. Pretender lo contrario no contribuye al análisis serio ni al debate público informado.

El desafío de la coherencia política

La discusión económica exige algo más que consignas o titulares convenientes. Requiere coherencia, memoria y responsabilidad.

Cuando las cifras económicas eran desfavorables, muchos justificaban los resultados apelando a factores externos o a procesos de largo plazo. Hoy, algunos de esos mismos sectores parecen haber abandonado esa lógica para atribuir éxitos o fracasos de manera inmediata según la conveniencia política del momento.

La consistencia intelectual implica aplicar los mismos criterios de análisis independientemente de quién gobierne. De lo contrario, el debate público corre el riesgo de transformarse en una simple disputa de relatos desconectados de la realidad.

Chile necesita una discusión seria sobre crecimiento e inversión

Más allá de las diferencias ideológicas legítimas, Chile enfrenta desafíos relevantes en materia de crecimiento económico, productividad, inversión y creación de empleo. Son temas que requieren acuerdos, diagnósticos rigurosos y una mirada de largo plazo.

El país necesita una conversación honesta sobre cómo recuperar el dinamismo económico, fortalecer la inversión y generar más oportunidades para las familias chilenas. Esa discusión difícilmente puede construirse sobre análisis acomodados o interpretaciones que cambian según las necesidades del ciclo político.

Memoria, coherencia y responsabilidad

La política democrática requiere debate, pero también exige honestidad intelectual. La ciudadanía merece análisis serios, capaces de reconocer tanto los aciertos como los errores, independientemente del sector político que se encuentre en el gobierno.

Porque el debate público necesita memoria, coherencia y responsabilidad.

Jaser Arriagada Campos





 

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