La verdad sobre las "52 horas": Vallejo y Jara te quieren asustar con la ley que ellas usaron para destruir empleos

Camila Vallejo y Jeannette Jara hablando sobre la Ley de 40 Horas y las 52 horas semanales en Chile
 

Un video de las ex ministras Camila Vallejo y Jeannette Jara sobre las llamadas "52 horas" ha circulado estos días dejando la impresión de que permitir jornadas superiores a las 40 horas equivaldría a borrar los avances de la Ley de 40 Horas. 

El texto oficial de la Ley N.º 21.561 cuenta una historia más matizada y hay algo más que la ley no explica por sí sola: quiénes son las que están dando esta alerta.

En resumen: la jornada ordinaria de 40 horas sigue siendo la regla general. Pero la misma ley que la estableció también fija, para casos específicos, un tope de 52 horas semanales sumando jornada ordinaria y extraordinaria,ninguna de las dos afirmaciones "todo sigue igual" o "ahora se puede trabajar 52 horas siempre"es del todo correcta.

En política es legítimo defender una reforma o criticar una propuesta. 

Lo que no ayuda al debate democrático es simplificar una norma hasta transmitir una idea distinta de lo que realmente establece,eso es lo que ha pasado con la discusión sobre las 52 horas.

Lo primero: la jornada de 40 horas sigue siendo la regla

La Ley N.º 21.561 redujo gradualmente la jornada ordinaria de trabajo de 45 a 40 horas semanales. Ese es el principio general de la reforma, y nadie lo discute.

Pero la propia ley también reconoce modalidades especiales de distribución de jornada y mantiene la posibilidad de realizar horas extraordinarias,en otras palabras nunca estableció que un trabajador estuviera, en toda circunstancia, absolutamente impedido de superar las 40 horas en una semana.

Uno de los aspectos menos conocidos de la reforma está en las modificaciones al artículo 22 bis del Código del Trabajo, que permite pactar sistemas de distribución de jornada mediante promedios semanales en determinados casos.

El artículo 31 del Código del Trabajo, modificado por la misma Ley N.º 21.561, lo dice sin rodeos:

"Tratándose de la modalidad dispuesta en el artículo 22 bis, en ningún caso la suma de la jornada ordinaria y extraordinaria podrá superar las cincuenta y dos horas semanales."

Es decir: la propia Ley de 40 Horas reconoce que, bajo condiciones específicas, la suma de jornada ordinaria y extraordinaria puede llegar hasta 52 horas semanales.

¿Entonces se puede trabajar siempre 52 horas?

No. Y tampoco es correcto decir que cualquier empleador puede exigirlas sin más,la ley pone condiciones concretas para aplicar esta modalidad:

  • Que exista un sistema de promedio de jornada contemplado en el artículo 22 bis.
  • Que se respeten los límites legales de esa modalidad.
  • Que las horas extraordinarias sigan sujetas a las reglas generales del Código del Trabajo.

Presentar las 52 horas como si fueran la nueva jornada ordinaria sería incorrecto. Pero afirmar que la ley prohíbe de forma absoluta superar las 40 horas también lo es.

Cuando un video omite que la propia Ley de 40 Horas contempla un límite de hasta 52 horas en casos determinados, entrega una explicación incompleta de la legislación vigente. El resultado: muchas personas terminan creyendo que cualquier mención a una jornada superior a 40 horas implica eliminar derechos laborales, cuando el propio texto legal ya contempla excepciones reguladas.

Los debates laborales merecen darse con información completa, no con frases diseñadas para generar impacto político.

La cara de palo de defender lo que ellas mismas destruyeron

Más allá del contenido técnico de la ley, hay algo que llama la atención en el video de Vallejo y Jara: la cara de palo con la que hablan de "defender derechos laborales" cuando fueron parte del gobierno que dejó al mercado laboral en el estado en que está.

Camila Vallejo y Jeannette Jara no son observadoras externas de este tema. 

Fueron ministras del gobierno de Gabriel Boric, el mismo gobierno que impulsó y promulgó la Ley de 40 Horas encareciendo los costos laborales para las empresas, en particular para las pymes. 

Hoy se paran frente a una cámara a advertir que un ajuste a esa ley "te va a joder los derechos", como si no hubieran tenido las manos metidas hasta el codo en la política que provocó el problema que ahora dicen combatir.

Los números son elocuentes:

  • El desempleo subió de 7,8% en marzo de 2022 a 8,9% en marzo de 2026 justo el período que abarca la gestión de Boric, con Vallejo y Jara como parte de su gabinete.
  • A febrero de 2026 había cerca de 500 mil despidos por "necesidad de la empresa" pymes que no pudieron sostener el costo laboral que este gobierno les impuso y que tuvieron que prescindir de personal para sobrevivir.

Ese es el verdadero legado de Vallejo, Jara y Boric en materia laboral: no protegieron el empleo, lo destruyeron. 

Subieron el costo de contratar y el resultado fue medio millón de despidos y casi un punto más de desempleo. Y ahora, con esa hoja de servicio, se dan el lujo de salir a asustar a la gente con que "les van a quitar derechos" si se toca la ley que ellas mismas dejaron como saldo de su paso por el poder.

No hay forma más cínica de hacer política que causar el daño y después presentarse como la única defensa contra ese mismo daño.

Las leyes no se interpretan con eslóganes ni con videos de redes sociales,se interpretan leyendo su texto.

Y el texto de la Ley N.º 21.561 es claro: la jornada ordinaria se reduce a 40 horas semanales, pero el Código del Trabajo contempla modalidades especiales y establece que, en los casos regulados por el artículo 22 bis, la suma de jornada ordinaria y extraordinaria no puede superar las 52 horas semanales. Eso no es una opinión: está escrito en la ley.

Conclusión

La discusión pública debe darse con transparencia y rigor jurídico,reducir el debate a consignas puede servir a una campaña comunicacional, pero no ayuda a que los trabajadores entiendan cuáles son realmente sus derechos y obligaciones.

Y cuando esas consignas vienen de quienes tuvieron el poder de evitar los efectos que hoy dicen defender a los trabajadores de, la incoherencia es doble: no solo se simplifica la ley, también se maquilla la propia responsabilidad.

La mejor herramienta contra la desinformación sigue siendo la de siempre,leer la ley completa, revisar las cifras con su fuente, y explicar todo con honestidad, incluso cuando resulte incómodo para uno u otro sector político empezando por quienes hoy dan la alerta.

 

Jaser Arriagada Campos 

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