Embargos a deudores del CAE: el bumerán del gobierno Boric

EMBARGOS CHILE CAE



En política, pocas cosas son tan reveladoras como observar a alguien quemarse con su propio fuego. Y eso es precisamente lo que está ocurriendo hoy con la izquierda chilena, la Tesorería General de la República y los deudores del CAE.
 
El 24 de octubre de 2024, el gobierno de Gabriel Boric promulgó con orgullo la Ley N° 21.713 de Cumplimiento Tributario. El Frente Amplio y el Partido Comunista votaron entusiastas. Era su gran cruzada contra la evasión, su declaración de guerra a quienes según su relato no pagan lo que deben,la subsecretaria de Hacienda prometió recaudar el equivalente al 1,5% del PIB,el Tesorero declaró que las metas "se van a cumplir". Nadie en el oficialismo parpadeó.
 
La ley fue clara en lo que hacía: le entregó a la TGR facultades de cobro coactivo ampliadas, embargo electrónico de cuentas corrientes, notificación electrónica y procedimientos ejecutivos más ágiles,menos burocracia, más dientes,eso era exactamente lo que querían.
 
Hoy esos dientes muerden a los deudores del Crédito con Aval del Estado y, de repente, el mundo se acabó. Los mismos parlamentarios que aplaudieron de pie la ley aparecen indignados en cámara,la bancada del Frente Amplio oficia a la TGR exigiendo explicaciones. Los mismos columnistas que celebraron el "fortalecimiento del Estado" hablan ahora de "abuso institucional". La TGR, que ayer era el héroe de la justicia fiscal, es hoy el villano del sistema.
 
Pero el remate más espectacular lo protagonizó el propio ex Presidente Gabriel Boric, el mismo que firmó la ley, el mismo que fortaleció las facultades de cobro de la TGR, salió públicamente a pedir "poner fin a los embargos" e instó a debatir un nuevo sistema de financiamiento universitario. Es decir: el arquitecto del monstruo ahora le pide al monstruo que pare,si no fuera tan grave, sería el mejor sketch político de la década.
 
Lo que ni Boric ni el Frente Amplio pueden decir, porque no pueden decirlo sin quedar en evidencia, es que la TGR está haciendo exactamente lo que la ley le manda. Y los números son contundentes: la Corte Suprema ya declaró inadmisibles más de 450 recursos de protección interpuestos contra los embargos,No uno, no diez,Cuatrocientos cincuenta.. El poder judicial, en todos sus niveles, ha validado sistemáticamente la actuación de la Tesorería.
 
Los datos desmontan además el relato victimista que tanto le acomoda a la izquierda: la mayor parte de los embargos ejecutados han recaído sobre deudores con ingresos iguales o superiores a $3.500.000 mensuales, según sus propias declaraciones de impuestos. No son los más vulnerables,son personas con capacidad de pago que simplemente no pagaron, mientras el Fisco, es decir, todos los chilenos, cubría sus deudas ante los bancos.la deuda acumulada supera los $4 billones. Cuatro billones de pesos que pagamos entre todos.
 
Esto revela algo que desde la centroderecha hemos señalado repetidamente: la izquierda no construye instituciones, construye herramientas,normas diseñadas para golpear al adversario de turno, con la ingenuidad o la arrogancia de creer que el Estado siempre apuntará en la dirección correcta. 
Cuando la herramienta se dirige contra "los ricos que evaden", es justicia redistributiva,cuando la misma herramienta llega al correo de su propio electorado, es violencia del sistema. 
Y cuando el Presidente que la creó no sabe cómo apagarla, es simplemente incompetencia.
 
Advertimos durante la tramitación que fortalecer el brazo ejecutor del fisco requería garantías proporcionales para los ciudadanos,nos dijeron que éramos defensores de los evasores. 
 
Hoy, el propio electorado de quienes impulsaron esta ley está recibiendo mandamientos de embargo en sus cuentas. Y su Presidente, en lugar de asumir la responsabilidad de lo que firmó, sale a la tribuna a pedir que paren los efectos de su propia ley.
 
El monstruo no distingue a su creador. Y cuando el creador le pide al monstruo que se detenga, lo único que consigue es quedar en ridículo ante el país entero.
 
Jaser Arriagada Campos 

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