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La realidad del mercado laboral en nuestro país nos está enviando señales de alerta que ya no podemos ignorar.
Con una tasa de desocupación nacional que se empina por el 9,1%, el panorama se vuelve aún más desolador cuando miramos a los segmentos más vulnerables del sistema: las mujeres enfrentan un 10,5% de desempleo y los jóvenes sufren un dramático 22,8%.
Detrás de estas cifras no hay solo estadísticas; hay familias, estudiantes y mujeres jefas de hogar que necesitan generar ingresos pero que chocan contra una estructura laboral rígida que les impide compatibilizar el trabajo con sus realidades cotidianas.
Ante este escenario, la Comisión de Trabajo del Senado ha tomado una decisión pragmática y urgente: reactivar el proyecto de ley que regula el Contrato por Horas.
El origen de la iniciativa: Una idea que trasciende administraciones
Es importante hacer memoria para entender el peso político de esta medida. Este proyecto no nació ayer; fue delineado originalmente en julio de 2018, bajo el segundo gobierno del Presidente Sebastián Piñera.
Presentado como una moción parlamentaria por los senadores de Renovación Nacional encabezados por Andrés Allamand,entre otros,la iniciativa buscaba modernizar nuestra legislación laboral.
Tras años durmiendo en el Congreso, la actual administración del presidente Jose Antonio Kast ha decidido patrocinarlo y ponerle urgencia,el desempleo no tiene color político, y rescatar las buenas ideas del pasado para enfrentar las crisis del presente es un acto de responsabilidad gubernamental.
Libertad laboral, pero con reglas claras
A nivel personal, considero que la libertad laboral y la flexibilidad son herramientas extraordinariamente potentes.
Negar la posibilidad de trabajar por horas es cerrarle la puerta al estudiante de educación superior que necesita pagar sus materiales, o a la madre que solo dispone de ventanas de tiempo específicas durante el día,la adaptabilidad permite que más personas se sumen a la fuerza de trabajo formal, combatiendo la precariedad de la informalidad.
Sin embargo, para que la flexibilidad sea una oportunidad real y no un riesgo, debe estar estrictamente normada para evitar cualquier tipo de abuso o ilegalidad,el mercado no puede regularse bajo la ley del más fuerte; requiere un rayado de cancha justo.
En ese sentido, el proyecto reactivado camina en la dirección correcta al incorporar resguardos explícitos:
Límites claros: Establece un tope máximo de 30 horas semanales o 120 horas mensuales bajo esta modalidad.
Garantía de ingresos: El empleador está obligado a pagar al menos el 75% de las horas pactadas en el contrato, incluso si decide no utilizarlas en el mes.
Certeza para el trabajador: Se exige que el empleador avise con un mínimo de 24 horas de anticipación para convocar al trabajador, evitando la incertidumbre del "disponibilidad total".
El impacto en nuestras comunas
Para comunas como Talcahuano y el resto de la Región del Biobío, donde la reactivación económica ha sido lenta y la necesidad de empleo formal es una urgencia diaria, la aprobación de este proyecto podría transformarse en un motor de desarrollo local.
Flexibilidad sí, pero con derechos garantizados,no se trata de precarizar el empleo, sino de formalizar la realidad de miles de chilenos que hoy necesitan trabajar bajo sus propios tiempos,legislar con equilibrio es el único camino para devolverle el dinamismo a nuestra economía y la tranquilidad a los hogares.
Jaser Arriagada Campos
Código del Trabajo
Contrato por hora
Desempleo en Chile
Economía Chilena
Flexibilidad Laboral
Jose Antonio Kast
Reforma Laboral
Renovación Nacional
Sebastián Piñera
Talcahuano
Ubicación:
Chile
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