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Sin orden no hay libertad, y sin libertad no hay crecimiento
La reciente Cuenta Pública del Presidente José Antonio Kast dejó una idea central que merece ser analizada con atención: sin orden no hay libertad, y sin libertad no hay crecimiento.
Más allá de las diferencias políticas que puedan existir, esta afirmación apunta a una realidad que millones de chilenos experimentan diariamente. La seguridad no es un tema aislado ni una preocupación secundaria. Es una condición fundamental para que las personas puedan desarrollar sus proyectos de vida, trabajar con tranquilidad, emprender y construir un futuro para sus familias.
La seguridad como base del desarrollo
Cuando la delincuencia se instala en los barrios, no solo afecta a las víctimas directas. También impacta el comercio local, desincentiva la inversión, limita las oportunidades laborales y genera una sensación permanente de incertidumbre.
Cada negocio que cierra por temor a los robos, cada emprendedor que posterga una inversión y cada familia que modifica sus rutinas por miedo son señales de un problema que termina afectando a toda la sociedad.
Por eso, la seguridad pública no debe entenderse únicamente como una demanda ciudadana legítima. También constituye un requisito indispensable para el desarrollo económico y el crecimiento sostenible del país.
Crecimiento económico y confianza
Chile necesita volver a crecer. Sin embargo, el crecimiento económico no surge únicamente de cifras o indicadores macroeconómicos. Requiere confianza.
La confianza se construye cuando las personas sienten que el Estado es capaz de protegerlas, garantizar el cumplimiento de la ley y ofrecer condiciones estables para desarrollar sus actividades.
Las economías más dinámicas del mundo tienen algo en común: las personas pueden planificar, invertir y trabajar con la certeza de que existen reglas claras y un entorno seguro para desarrollar sus proyectos.
El rol de los emprendedores
Los emprendedores, especialmente las pequeñas y medianas empresas, conocen esta realidad mejor que nadie. Son ellos quienes arriesgan su capital, generan empleo y contribuyen al desarrollo de sus comunidades.
Pero para hacerlo necesitan certezas. Necesitan saber que podrán abrir sus negocios sin temor a la delincuencia, que sus trabajadores estarán seguros y que las condiciones para invertir serán estables.
La libertad económica y el emprendimiento florecen cuando existe un entorno de orden, estabilidad y respeto por las normas.
Instituciones fuertes para una democracia sólida
Fortalecer las instituciones también es una tarea fundamental para el desarrollo de Chile.
Una democracia sólida requiere instituciones que funcionen adecuadamente, que sean respetadas por la ciudadanía y que respondan de manera eficaz a las necesidades de las personas.
Sin instituciones fuertes, la confianza se debilita. Y cuando la confianza desaparece, también disminuyen las posibilidades de inversión, crecimiento y progreso.
El desafío de construir el futuro
Chile posee enormes capacidades para volver a avanzar. Contamos con talento, recursos, emprendedores y trabajadores que diariamente aportan al desarrollo del país.
Sin embargo, para aprovechar plenamente ese potencial debemos recuperar las condiciones que permiten a las personas desenvolverse con libertad y seguridad.
La Cuenta Pública del Presidente Kast puso sobre la mesa una discusión que trasciende a un gobierno o a un período presidencial. Se trata de definir cuáles son las bases sobre las que queremos construir el futuro de Chile.
Porque cuando existe orden, las personas pueden ejercer plenamente su libertad. Y cuando existe libertad, surgen las oportunidades, la inversión, el emprendimiento y el crecimiento que permiten mejorar la calidad de vida de todos los chilenos.

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