17 de septiembre feriado: ¿necesidad o populismo?

 

Debate por el feriado del 17 de septiembre en Chile

 Un día más de Fiestas Patrias suena maravilloso. 

El problema comienza cuando dejamos de preguntarnos cuánto cuesta, quién lo paga y si realmente necesitamos una ley para conseguirlo.

¿A quién no le gustaría tener un día más para celebrar con la familia? 

¿Quién se opondría a viajar con más calma, compartir un asado, visitar a los padres o simplemente descansar un poco más antes de que termine septiembre? 

La propuesta de la diputada Zandra Parisi (PDG) para declarar el 17 de septiembre feriado, al menos por esta vez, tiene ese tipo de atractivo inmediato que rara vez despierta rechazo espontáneo. Y quizás por eso resulta tan fácil de defender.

De hecho, pareciera que en Chile hemos llegado al punto en que cualquier propuesta que nos entregue un día adicional de descanso corre el riesgo de ser recibida con sospecha no por sus méritos, sino simplemente por el sector político del que proviene. Eso también merece decirse con franqueza.

La diputada sostiene que el feriado permitiría extender las celebraciones patrias, favorecer el turismo interno, apoyar el comercio y la actividad local, y distribuir de mejor manera los desplazamientos de miles de familias que cada septiembre saturan carreteras y terminales. Hasta aquí, todo suena razonable. El problema es que gobernar, y también legislar, no consiste solamente en hacer aquello que suena bien.

¿Quién paga el día adicional?

Ese es el punto donde conviene dejar de hablar de patriotismo y empezar a hablar de economía,un feriado no crea riqueza por decreto. Puede, ciertamente, generar más gasto en algunos sectores (turismo, gastronomía, comercio local) pero también representa una jornada laboral completa que gran parte de la economía simplemente no realiza. 

El comercio, que ya ha planteado reparos sobre la oportunidad de esta iniciativa, no lo dice por capricho: sabe perfectamente que el dinero que se gasta durante un feriado no aparece mágicamente en la economía porque agreguemos un día rojo al calendario,es dinero que cambia de lugar, no dinero nuevo.

Sí, habrá hoteles que llenarán habitaciones, restaurantes con más clientes y familias que gastarán algo más en esos días. Nadie lo niega. 

Pero una política pública no puede evaluarse contando solamente a quienes reciben el beneficio; también hay que contar a quienes absorben el costo: las pequeñas empresas que deben reorganizar turnos sin aviso, los trabajadores independientes que no cobran si no trabajan, los servicios que deben seguir funcionando igual, la logística y el transporte que no se detienen aunque el calendario diga que es feriado, y la productividad general de un país que, seamos honestos, no sobra.

Algo parecido ocurre con el argumento de la seguridad vial. Se sostiene que distribuir mejor los desplazamientos de Fiestas Patrias podría reducir los accidentes en carretera, y es un argumento que merece ser tomado en serio, no descartado con una frase ingeniosa. 

Pero si el objetivo real es reducir los siniestros de estas fechas, la conversación pendiente es otra: fiscalización efectiva, controles de alcohol y drogas, infraestructura vial y transporte seguro,un feriado adicional no reemplaza ninguna de esas políticas; en el mejor de los casos, las posterga.

Y aquí aparece la pregunta incómoda del título: ¿estamos frente a una política pública necesaria, o frente a una medida popular que entrega un beneficio inmediato, fácil de comunicar y difícil de rechazar? 

Eso tiene un nombre en política: populismo. 

No en el sentido de una propuesta malintencionada (no hace falta suponer mala fe para identificar el problema), sino en el sentido más preciso del término: la tentación de ofrecer al ciudadano una solución agradable sin hacerse cargo, con el mismo rigor, de sus costos y sus efectos secundarios.

Chile no necesita más feriados. 

Necesita mejores condiciones para que los chilenos puedan descansar, disfrutar de sus familias y vivir mejor, sin que cada aspiración legítima tenga que resolverse con una nueva ley y un nuevo día no laboral. Porque si cada problema del país se soluciona agregando un feriado, tarde o temprano tendremos un calendario lleno de buenas intenciones y una economía obligada, una vez más, a pagar la cuenta.

 

Jaser Arriagada Campos 

Comentarios

  1. Toda la razón, es la verdad pura del Populismo, aprovechamiento político, .

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  2. Ahí está el tema ¿ Feriado o no Feriado ? Yo creo y pienso que todo parte por Legislar Mejor, Si bien es una propuesta buena factible, también se debe pensar en quienes tienen un día perdido por ese Feriado Nacional que proponen los Parlamentarios, La idea es como sostienen con que Argumento o La Ley que lo Avale. Debe haber un Llamado transversal por parte de los Parlamentarios & Senadores al anunciar algo con tanta rimbonbancia.

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