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Personalmente me alegro que se terminen las contribuciones para los mayores de 65 años, es una justa retribución a toda una vida de esfuerzo, y para muchos jubilados que viven con una pensión que no alcanza, es un alivio real, en eso no tengo ninguna duda.
Lo que no entiendo es por qué apenas se anuncia esta medida, empieza a circular la idea de que los municipios van a quedar en problemas. Cuando en la práctica según el propio proyecto ninguna comuna va a recibir menos recursos que hoy, ya que el actual Fondo Común Municipal se mantiene igual, lo único que cambia es quién pone la plata: antes venía de las contribuciones que se recaudaban directamente, ahora la pone el Estado a través del presupuesto de la nación,es el mismo monto, solo que con otro origen.
Por eso me cuesta entender la insistencia de sectores del Frente Amplio en instalar esta reforma como una amenaza para las arcas municipales, ¿no se leyeron bien el proyecto? o ¿prefirieron construir un relato bajo los cuentos del terror?
Cualquiera de las dos cosas parece poco serio cuando hablamos de un beneficio que cientos de miles de adultos mayores llevan años esperando, decir que los municipios van a perder plata, cuando el mecanismo dice justamente lo contrario, es simplemente confundir a la gente con datos falsos…eso tiene un nombre: populismo.
Aquí aparece algo que va más allá de este caso puntual, cuando el Estado deja de recibir un ingreso, casi siempre encuentra la forma de recuperarlo en otra parte: nuevos cobros, re avalúos, ajustes de tasas, el típico argumento de que "hay que compensar" lo que se dejó de recaudar. Esa misma exigencia casi nunca corre al revés, al contribuyente se le pide aceptar, sin mucha explicación, que sus impuestos suban, mientras a la autoridad rara vez se le pide revisar sus propios gastos con el mismo rigor, bajar el gasto público se trata como algo opcional, subirle los impuestos a la gente, en cambio, se trata casi como algo normal.
Nadie recibe una carta explicando qué gana a cambio cuando le suben una tasa o le reajustan un avalúo. Si el Estado deja de recaudar algo, se siente con derecho a recuperarlo, pero si al contribuyente le suben la carga, tiene que aceptarlo como un aporte al bien común, sin que nadie le explique mucho más.
Ahora bien, es cierto que los municipios enfrentan presiones reales, aunque por otras razones, una población que envejece, servicios que crecen más rápido que los ingresos propios, comunas con realidades tributarias muy distintas entre sí, ese es un debate legítimo y necesario. Pero es un debate distinto al de esta reforma en particular, cuyo financiamiento, nos guste o no, ya está resuelto.
Al final, la pregunta de fondo sigue siendo la misma ¿sería justo reclamar una compensación cuando es a nosotros a quienes nos suben los impuestos?
Sí, sería justo. Pero en este caso puntual la buena noticia es que esa pregunta ni siquiera debería plantearse, porque el Estado ya asumió el costo sin subirle los impuestos a nadie más, por eso mismo resulta más grave que se siga instalando un relato de carencia que los propios datos desmienten, lo mínimo que se le puede pedir a quienes hoy lideran ese relato es la misma honestidad que se le exige a cualquier contribuyente cuando paga los suyos.
Jaser Arriagada Campos
adultos mayores
contribuciones
Fondo Común Municipal
impuestos
Jaser Arriagada Campos
Reforma Tributaria
Talcahuano
Ubicación:
Chile
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